Plásticos biobasados, biodegradables y compostables: aclarando conceptos

Plásticos biobasados, biodegradables y compostables: aclarando conceptos

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La terminología alrededor de estos materiales tiende a generar confusión entre las marcas y los consumidores en cuanto a su uso y su impacto medioambiental. Compartimos algunas claves para aclarar conceptos y facilitar su comprensión.


En la búsqueda de soluciones para reducir el impacto medioambiental del uso de plásticos en procesos industriales y productivos, los fabricantes han acudido a materiales que se ofrecen como la alternativa idónea y más amigable con el entorno. Por ello, en el mercado abundan los productos que en sus atributos dicen ser “biodegradables”, “biobasados” o “compostables”, pero ¿Qué significa eso?

Las marcas y los consumidores suelen confundir estos conceptos debido la gran cantidad de información que existe y al mal uso que algunos actores les dan a estos términos para su propio beneficio. Por eso, la diferencia entre unos y otros no es clara y para poder identificarlos conviene mostrar las especificaciones de dichos materiales y conocer qué dicen las normas disponibles.

Las definiciones

De acuerdo con Catalina Álvarez Ramírez, investigadora, consultora y ex asociada del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y del Caucho –ICIPC–, las definiciones más básicas de estos tres tipos de plásticos son las siguientes:

  • Biobasado: es aquel material que se origina a partir de la biomasa, es decir de recursos renovables, tales como plantas, microorganismos, algas, entre otros.
  • Compostable: es un material que se puede biodegradar bajo condiciones controladas de compostaje, produciendo agua, dióxido de carbono y un compost que debe estar libre de residuos visibles o tóxicos que afecten el medio ambiente. El proceso de biodegradación no debe durar más de 180 días, período en el cual al menos el 90 % de la masa inicial del material debe haberse transformado en dióxido de carbono y materia orgánica.
  • Biodegradable: se degrada bajo la acción de microorganismos para producir agua, dióxido de carbono y biomasa, pero para que este proceso se lleve a cabo, es necesario que el material se encuentre en las condiciones ambientales adecuadas. A diferencia de los compostables, si la degradación es mayor 180 días no se puede categorizar como compostable, pero aun así sigue siendo biodegradable.

La investigadora dice que la biodegradabilidad es una propiedad que no depende del origen del material, sino de su estructura química y de las condiciones ambientales en las que se encuentre, esto es lo que realmente permitirá o no la degradación a través de microorganismos. Es por eso que no todos los plásticos biobasados pueden considerarse compostables o biodegradables, por ejemplo, el BioPE, BioPP, BioPET son fabricados a partir de fuentes renovables, como la caña de azúcar, pero tienen las mismas características que sus homólogos convencionales provenientes del petróleo: PE, PP y PET. Del mismo modo, podemos encontrar materiales plásticos de origen fósil (provenientes del petróleo) que son biodegradables, como por ejemplo la policaprolactona (PCL).

Más aportes

En el documento ¿Qué son los Plásticos Biodegradables, Biobasados, Degradables, Oxodegradables, Compostables? publicado en junio de 2020 por Ecoplás, plásticos y medio ambiente, entidad argentina especializada en el tema, aporta algunos conceptos que ayudan a dar más claridad sobre este tema.

Sobre los biodegradables, en el informe se lee que este tipo de plástico puede ser extruido, inyectado, soplado, termoformado, impreso y sellado por calor para producir gran diversidad de productos y envases flexibles y rígidos. Tiene también usos médicos en suturas, implantes y sistemas de liberación de drogas.

Respecto a los biobasados, Ecoplás asegura que para determinar si un producto cumple con esta condición y en qué porcentaje, existen métodos analíticos que las marcas que los utilicen pueden  hacerlo visible –o deben, según las normas disponibles– en su envase o empaque con el símbolo de aprobación que emita el ente que así lo certifique.

Algunas de las normas internacionales más utilizadas que se refieren a estos temas son:

  • ASTM D6400-21 (EE. UU.): especificación estándar para los plásticos compostables.
  • ASTM D5338-98 (EE. UU.): método de ensayo estándar para la determinación de la degradación aeróbica de los materiales plásticos en condiciones controladas de compostaje.
  • EN 14855 (Europa): determinación de la biodegradabilidad aeróbica final y desintegración de materiales plásticos en condiciones de compostaje controladas.
  • EN 13432 (Europa): requisitos de los envases y embalajes valorizables mediante compostaje y biodegradación.
  • ISO 17088 -21 (internacional): especificación para plásticos compostables.

Además, hay muchas otras normas de biodegradación como medios en los cuales se pueda dar el proceso, señala Catalina Álvarez. Por ejemplo, para evaluar biodegradabilidad en ambiente marino se emplea la norma ASTM D6691; en suelos, la ASTM D5988; en relleno sanitario la ASTM D5526, entre otras.  

Sofía Collazo Bigliardi, lideresa del Laboratorio de Biodegradación y Compostabilidad, AIMPLAS, aporta dos estándares más:

  • EN 14995. Plásticos. Evaluación de la compostabilidad. Esquema de ensayo y especificaciones.
  • ISO 17088. Plásticos. Reciclaje orgánico. Especificaciones para plásticos compostables.

En su concepto, el objetivo principal de estos esquemas es “identificar los productos fabricados con plásticos que pueden ser recuperados a través del reciclaje orgánico y que deben desintegrarse satisfactoriamente y biodegradarse junto con los residuos biológicos en las instalaciones de compostaje para producir compost, sin dejar un residuo persistente o peligroso”.

Estos esquemas, agrega, realizan estudios generales sobre caracterización, biodegradación, desintegración y calidad del compost, y ecotoxicidad en plantas superiores.

Además, señala que hay disponible otro esquema de compostabilidad específico para los envases y empaques de acuerdo. Se trata de la norma EN 13432. Requisitos para los envases recuperables mediante compostaje y biodegradación. Esquema de pruebas y criterios de evaluación para la aceptación final de los empaques, que tiene las mismas fases que los esquemas anteriores.

“Estos documentos no proporcionan información sobre los requisitos de biodegradabilidad de los plásticos que terminan en el medio ambiente como basura. Además, no son aplicables al tratamiento biológico realizado por los propietarios de viviendas en pequeñas instalaciones. Todos son válidos, aunque algunos pueden ser más útiles que otros en función del mercado, de las necesidades de la empresa y de sus clientes”, enfatiza Sofia.

Por otro lado, Ricardo Camacho Muñoz, ingeniero, docente e investigador de la Universidad del Cauca, comenta que existen sellos, certificaciones y etiquetas verdes y de sustentabilidad que orientan respecto al uso de los productos biobasados.

Entre ellos:

  • ISO 14063 de gestión y comunicación ambiental.
  • ISO 14020 de etiquetas y  declaraciones ambientales.
  • ISO 14040 de gestión ambiental de las organizaciones.
  • ISO 14044 de análisis de ciclo de vida.
  • EN 16760 de análisis de ciclo de vida en productos de origen biológico. 
  • EN 16751 de criterios de sostenibilidad en productos de origen biológico.

Hay condiciones del ambiente como el pH, la temperatura, los grupos microbianos, la luz solar, la concentración de oxígeno; e intrínsecas (del material), como la cristalinidad, la solubilidad, intramolecular e intermolecular, que inciden en la biodegradabilidad.

Por eso, dice el docente, algunos estándares señalan que “en ausencia de sellos claros y sin una correcta estrategia de recolección y tratamiento, los plásticos biodegradables pueden agravar el desecho de plásticos y generar problemas con el reciclaje mecánico”.

Adicionalmente, en un relleno sanitario no se dan las condiciones adecuadas de humedad, aireación, temperatura y microorganismos que permitan la biodegradación del material y cuando un material es certificado como compostable, eso indica que su única vía de biodegradación es en una planta de compostaje industrial o bajo las condiciones específicas que el fabricante haya determinado.

Los impactos en la cadena de suministro

Daniel Gómez, ingeniero de Economía Circular de Esenttia, señala que un tema que se debe tener en cuenta en la industria es el impacto que implica la fabricación de productos con este tipo de plásticos en el cálculo de los costos y la definición de procesos de distribución.

En su concepto, en el mercado habrá materiales que pueden ser hasta diez veces más costosos que los convencionales, por lo cual la pregunta que plantea es ¿Quién estará dispuesto a pagar por esos empaques o envases con esas diferencias de valores?, en la medida que se va batiendo la curva de costos y el mercado vaya creciendo.

“Entre más grande sea, se irán disminuyendo los costos asociados a este tipo de plásticos”, sostiene Gómez.

El ingeniero afirma que además quienes están inmersos en el procesamiento de estos plásticos requieren realizar una serie de inversiones para implementar herramientas que su actividad les demanda, como por ejemplo la instalación de máquinas de pre-secado y secado y la habilitación de lugares especiales para su almacenamiento, ya que por sus atributos no se pueden conservar durante largos períodos porque de lo contrario se dañan, absorben humedad y será más difícil manipularlos.

“La cadena de suministro adquiere un rol clave para tener esos cuartos de procesamiento y hacer esa distribución del material, que es un poco diferente a lo que se acostumbra. Además de eso, para su procesamiento se requieren temperaturas más bajas que las que se usan con los plásticos tradicionales, ya que en esas condiciones estos tienden a endurecerse y dañan los equipos de extrusión”, acota Gómez.

Un tema para debatir, aprender y aplicar, en aras de transparencia y claridad.

En conclusión, el término biodegradable es algo que debe entenderse como una única condición que fue evaluada por el fabricante y no se degradará a menos que se cumpla esa única condición, por lo que se debe tener mucho cuidado cuando se utiliza este término en marketing, ya que se puede incurrir en Green Washing o generar confusión en los consumidores. Además, lo que diferencia principalemente a los materiales biodegradables y compostables es el tiempo de degradación y el porcentaje de pérdida de masa, que para el caso de los compotables debe ser menor a 180 días y el 90 % de la masa inicial del material debe haberse transformado en dióxido de carbono y materia orgánica.

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